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Investigación revela si los baños con hielo ayudan a perder peso y quemar grasa

En la búsqueda constante por métodos efectivos para adelgazar, han surgido numerosas tendencias que prometen resultados rápidos. Desde dietas extremas hasta rutinas de ejercicio intensivas, las opciones son variadas y, en ocasiones, controvertidas. Sin embargo, una práctica que ha ganado atención recientemente es la inmersión en agua fría o baños de hielo.

Fue en este sentido que los investigadores Espeland, D., de Weerd, L. y Mercer, JB, estudiaron el tema y publicaron el documento Efectos sobre la salud de la exposición voluntaria al agua fría: un tema de debate continuo en la Revista internacional de salud circumpolar y despejaron las dudas más comunes.

A primera vista, la idea de sumergirse en agua helada puede parecer más una técnica de recuperación para atletas que una estrategia de pérdida de peso. Pero, ¿qué hay detrás de esta práctica? 

Qué dice la ciencia sobre el agua fría y la pérdida de grasa

Según una revisión publicada en el International Journal of Circumpolar Health, la exposición al agua fría no solo tiene efectos positivos en el bienestar general, sino que también podría ayudarte a perder peso

El estudio destaca que sumergirse en agua fría puede aumentar la producción de una hormona llamada adiponectina, la cual es secretada por el tejido adiposo. Esta hormona es clave en la prevención de la resistencia a la insulina, un factor importante en el desarrollo de enfermedades como la diabetes tipo 2.

Los baños con hielo o agua fría ayudan a perder peso y quemar grasa (y no es un mito)

Además, los investigadores sugieren que la exposición frecuente al agua fría podría disminuir la grasa corporal no saludable, posiblemente transformándola en un tipo de tejido adiposo más activo desde el punto de vista metabólico.

El estudio también señala que los baños fríos podrían tener beneficios adicionales, como regular los niveles de azúcar en la sangre y mejorar la sensibilidad a la insulina. Esto no solo es una buena noticia para quienes buscan adelgazar, sino también para quienes desean reducir su riesgo de padecer enfermedades metabólicas.

Más beneficios que un simple chapuzón

Además de su impacto en la quema de grasa, la exposición al agua fría tiene otros efectos positivos en el cuerpo. Esta práctica puede estimular el sistema inmunológico, mejorar la salud cardiovascular, aliviar la inflamación y reducir el dolor crónico. También se ha observado que puede tener un impacto positivo en la salud mental al reducir el estrés y aliviar la depresión.

Los baños con hielo o agua fría ayudan a perder peso y quemar grasa (y no es un mito)

El agua fría actúa como un estrés controlado para el cuerpo, similar a lo que ocurre durante el ejercicio. Esta exposición repetitiva obliga al cuerpo a adaptarse, volviéndose más resiliente y reduciendo los niveles de inflamación asociados con el exceso de grasa corporal, una dieta poco saludable o un estilo de vida sedentario.

Es importante recordar que, si bien los baños fríos pueden ofrecer beneficios, no son una solución mágica. Una dieta equilibrada y la actividad física regular siguen siendo esenciales para mantener un peso saludable. Además, esta práctica no es adecuada para todos, especialmente para personas con ciertas condiciones de salud como problemas cardíacos.

Cómo preparar baños fríos

Comenzar con los baños fríos puede ser un desafío, especialmente si no estás acostumbrado a las bajas temperaturas. Aquí tienes algunos consejos prácticos para hacerlo de forma segura y efectiva:

1. Empieza gradualmente

  • Comienza con duchas tibias y, al final, baja la temperatura del agua poco a poco durante 15-30 segundos.
  • Cada día aumenta progresivamente el tiempo bajo el agua fría hasta que tu cuerpo se adapte.

2. Controla tu respiración

  • La primera reacción al agua fría suele ser un jadeo involuntario. Intenta concentrarte en respirar profundamente y de forma controlada para mantener la calma.
  • Inhala por la nariz y exhala lentamente por la boca; esto ayudará a reducir la sensación de estrés.

3. Establece un límite de tiempo

  • Durante las primeras semanas, no pases más de 1-2 minutos bajo el agua fría. Con el tiempo, puedes aumentar a 3-5 minutos dependiendo de tu tolerancia.

4. Escucha a tu cuerpo

  • Si sientes mareo, entumecimiento extremo o incomodidad más allá de lo normal, sal inmediatamente del agua. 

5. Usa agua fría, no hielo (al principio)

  • Para los principiantes, una ducha con agua fría a temperatura moderada (unos 15-20 °C) es suficiente. No es necesario sumergirse directamente en agua con hielo desde el inicio.

6. Prueba la inmersión por partes

  • Si un baño completo es demasiado, comienza sumergiendo solo los pies o las manos en agua fría durante unos minutos para acostumbrarte.

7. Consulta a un médico

  • Si tienes problemas cardíacos, presión arterial alta o cualquier condición de salud, consulta con un médico antes de incorporar esta práctica a tu rutina.

Fuente: www.mundodeportivo.com

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